Mi primera playlist de gimnasio fue un desastre honesto. Tenía quince canciones que me gustaban, puestas en el orden en que se me ocurrieron, y a los diez minutos de entrenar ya estaba saltando canciones con los dedos sudados, buscando algo con más ritmo para la parte dura y algo tranquilo para estirar. La música era buena, la playlist no servía.
Tabla de Contenidos
Porque una playlist de entrenamiento no es una lista de canciones que te gustan: es una lista ordenada según lo que tu cuerpo va a hacer en cada momento.
Si entrenas en un gimnasio con wifi flojo, corres al aire libre o haces ejercicio en casa sin querer depender de internet, tener tu música descargada y bien ordenada cambia el entrenamiento entero. Y sí, antes de seguir: descarga solo tu propia música y tus propios videos, contenido de dominio público o contenido con licencia Creative Commons, y respeta siempre los derechos de los creadores y de los artistas. Muchos músicos publican su trabajo con licencias abiertas o en sus propios canales, y ese es el material ideal para una playlist así.
Empieza por el entrenamiento, no por las canciones
El error es abrir YouTube y empezar a guardar canciones sin pensar en la sesión. Mejor hazlo al revés: escribe primero cómo es tu entrenamiento. ¿Cuánto dura? ¿Tiene calentamiento, parte fuerte y vuelta a la calma? ¿Es correr, pesas, una clase en casa, una
caminata rápida?
Una sesión típica tiene tres fases, y cada una pide una música distinta. El calentamiento, de cinco a diez minutos, pide ritmo medio, algo que te active sin agotarte. La parte fuerte pide energía alta, ritmo marcado, canciones que te empujen cuando ya estás cansado. La vuelta a la calma pide ritmo bajo, algo tranquilo para bajar pulsaciones y estirar. Si ordenas tu playlist en esas tres fases, no tendrás que tocar el teléfono a mitad del entrenamiento, que es justo cuando menos quieres tocarlo.
Anota la duración de cada fase. Si tu parte fuerte dura veinte minutos, necesitas música para veinte minutos, no para cuarenta. Una playlist demasiado larga te hace saltar canciones. Una demasiado corta te deja en silencio en el peor momento.
Elige la música según el ritmo, no solo según el gusto
Aquí hay un truco que usan muchos entrenadores y que funciona: el ritmo de la canción, los pulsos por minuto, marca tu paso sin que te des cuenta. Para caminar rápido o calentar, un ritmo medio funciona bien. Para correr o para la parte intensa, un ritmo más rápido te ayuda a mantener el paso. Para estirar, un ritmo lento te ayuda a bajar.
No necesitas medir cada canción con una aplicación. Basta con escuchar el principio y preguntarte: ¿esto me hace moverme más rápido o me relaja? Si te hace mover los pies sin pensar, va en la parte fuerte. Si te hace respirar más despacio, va al final. Esa prueba, hecha con honestidad, ordena una playlist mejor que cualquier lista automática.
Mezcla géneros si te apetece, pero no mezcles energías. Una balada lenta en medio de la parte fuerte rompe el ritmo, aunque te encante la canción. Guárdala para la vuelta a la calma, donde encaja de maravilla. Y ten una o dos canciones "de emergencia" al final de la parte fuerte: esas que siempre te levantan el ánimo cuando ya no puedes más. Todo el mundo tiene una, y en una playlist de entrenamiento vale oro.
Descarga la música antes, con wifi y con calma
Una vez tienes la lista, toca descargarla. Hazlo en casa, con wifi, el día antes o el mismo día por la mañana, no cinco minutos antes de salir cuando ya vas con prisa. Descargar con prisa es como hacer la maleta con prisa: seguro que olvidas algo.
Para música, el formato práctico es el audio, no el video. Un archivo de audio pesa mucho menos, no necesita pantalla encendida y la batería dura más, que es justo lo que quieres cuando corres o entrenas fuera. Copia el enlace de cada tema que tienes derecho a descargar, pégalo en la herramienta de YouTube a MP3 y guarda el archivo en audio.
Repite con cada canción de tu lista, y ya tienes el material.
Después, ordena los archivos. Ponles nombres que empiecen por un número según el orden de la playlist: "01 Calentamiento", "02 Calentamiento", y así hasta el final. Parece un detalle tonto, pero es lo que hace que el reproductor los ponga en el orden que tú quieres y no en orden alfabético por artista, que es como se desordena una playlist sin querer.
Crea una carpeta solo para esa playlist, para no mezclarla con el resto de tu música.
Y prueba la playlist entera una vez antes de entrenar con ella. No hace falta escucharla completa: pon diez segundos de cada canción, en orden, y comprueba que suena, que el orden es el que querías y que no hay ningún archivo que falle. Descubrir un archivo roto en mitad de una carrera no tiene arreglo en ese momento.
Entrenar sin conexión, en cada sitio
En el gimnasio, el problema suele ser el wifi compartido y el ruido. Con tu música ya descargada, no dependes del wifi, y unos auriculares que aíslen un poco hacen el resto.
Pon el teléfono en modo avión si quieres evitar llamadas en mitad de una serie: nadie necesita llamarte justo cuando estás levantando peso.
Corriendo al aire libre, la batería manda. Audio en lugar de video, pantalla apagada, brillo bajo. Si corres con el teléfono en un brazalete, ordena la playlist antes de salir para no tener que tocar la pantalla con las manos sudadas. Y si corres por carretera, deja un auricular fuera o usa un volumen que te permita oír el tráfico: la seguridad va antes que la música, siempre.
En casa, entrenar sin conexión tiene otra ventaja: nadie te interrumpe con notificaciones ni anuncios. Pones tu playlist, pones el video de la rutina si lo necesitas, y entrenas sin que una notificación te saque del ejercicio. Es un detalle pequeño que cambia mucho la concentración.
Cuándo renovar la playlist
Una playlist de entrenamiento tiene fecha de caducidad, y no es por las canciones, es por ti. Después de unas semanas con la misma lista, tu cerebro ya sabe qué canción viene después y el efecto sorpresa desaparece. No hace falta cambiarla entera: cambia tres o cuatro canciones de la parte fuerte cada dos o tres semanas y la playlist vuelve a sentirse nueva.
Aprovecha para descubrir música con licencia abierta de artistas que publican en YouTube. Hay músicos que comparten su trabajo para que otros lo usen, y apoyarles dándoles crédito, siguiéndoles o compartiendo su enlace original es la forma de que sigan publicando. Tu playlist mejora y ellos ganan un oyente: todos salen ganando.
Guarda también una versión corta de la playlist, de unos veinte minutos, para los días en que solo tienes un rato. Es mejor entrenar veinte minutos con buena música que no entrenar porque no tienes tiempo para la sesión completa. Esa versión corta te quita la excusa de encima.
Tu playlist en cinco pasos
Para cerrar, el resumen que puedes pegar en la nevera: primero, escribe tu entrenamiento con sus fases y duraciones. Segundo, elige canciones según el ritmo de cada fase, no solo según el gusto. Tercero, descarga el audio en casa, con wifi y con calma.
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Abrir Descargador Gratis →Cuarto, nombra los archivos con números para que suenen en orden y pruébalos antes de salir. Quinto, renueva algunas canciones cada pocas semanas para que no se vuelva rutina.
Con eso, tu próxima sesión no dependerá del wifi del gimnasio, ni de la cobertura del parque, ni de que una aplicación decida ponerte un anuncio en mitad de la serie.
Dependerá de ti, de tu lista y de ese momento en que suena la canción correcta justo cuando más la necesitas. Y ese momento, créeme, se nota.